La ley también establece algunos deberes, y todos apuntan a lo mismo: que podamos atenderte bien y que el lugar funcione para todos.
Que nos cuentes la verdad. Tus antecedentes médicos, tus síntomas, los tratamientos que ya seguiste. Con información incompleta, un diagnóstico puede equivocarse.
Que llegues puntual y avises si no puedes venir. Una hora que se pierde es una hora que otra persona necesitaba.
Que sigas las indicaciones que te dio tu médico.
Que cuides tus documentos y la información de tu ficha.
Y lo de siempre: trato respetuoso con el equipo y con los demás pacientes, cuidado de las instalaciones, y respeto por las normas internas del centro.