No tienes que adivinar nada ni buscar a nadie en particular.
Al entrar vas a encontrar el tótem de atención, donde tomas tu número según el trámite que vienes a hacer. Si no estás seguro de qué opción te corresponde, acércate a nuestra anfitriona: está justamente para eso, para orientarte apenas entras y para acompañarte si necesitas ayuda con el tótem o con el retiro de exámenes.
Después esperas tu número en la sala de espera. Cuando te llamen, en admisión verifican tus datos, registran tu previsión y te indican a qué box o a qué unidad tienes que ir.
Hay atención preferente. Si eres adulto mayor, si vienes con movilidad reducida o si llevas varias horas de ayuno esperando para un examen de sangre, dilo: no tienes por qué esperar de pie tu turno completo.
Y si en algún momento te sientes mal mientras esperas, avísale a cualquier persona del equipo, sea de admisión, de enfermería o de aseo. Todos saben qué hacer.